Cuando ayer varios furgones policiales rodeaban la sede del Partido Popular en la Calle Génova de Madrid por la manifestación que se presentaba ante ella, yo contemplaba admirada lo que la sociedad unida puede conseguir. Una sociedad que se ha cansado de los recortes grita ante la sede pidiendo justicia por los últimos casos de corrupción destapados en el PP. Seguía por Twitter el relato incesante de los que allí estaban, las fotos de la policía ante ellos, y mientras se lo iba retransmitiendo a mis padres. Ellos son de esa generación que vivió la muerte de Franco, la incertidumbre no saber qué pasaría en ese momento, el golpe de Estado del 23-F... Tal vez por eso, mi madre repetía una y otra vez "se va a liar una gorda" y mi padre asentía con la cabeza.
Forman parte de una generación donde el recuerdo es sinónimo de miedo, de duras represiones, temen que sus hijos tengan que vivir ese "lio" gordo del que hablan.
Personalmente, creo en el Rey y en su capacidad como máxima autoridad del ejercito, creo en su capacidad para controlar las situaciones desbordantes como aquel 23-F, por eso no tengo miedo. Estos casos de corrupción que ahora se están dejando al descubierto enfurecen a una sociedad maltrecha por la crisis económica, con una elevada tasa de paro, familias enteras en la calle, ancianos desahuciados, enfermos sin posibilidad de una ambulancia...Día tras día, se nos ha hecho llegar el mensaje de austeridad, de confianza en el Gobierno, y ahora nos enteramos de todo lo pasado hace 20 años. ¿No es normal la reacción de la sociedad?
Es curioso, como una de las cosas que más temen mis padres es el que exprese lo que pienso de todo esto en Internet. Me pregunto si eso también será síntoma de un recuerdo del miedo. Sin embargo, es mi visión del mundo, lo que cada día detecto en una sociedad triste y que comienza a estar desesperada.
La diferencia de aquella época del recuerdo y ésta, es que somos muchos más los que queremos una democracia real, transparente y pacífica, que los que callan por miedo.
Debemos ser conscientes de los grandes logros de esta democracia: hemos derrotado a los asesinos de ETA, conseguimos crear grandes obras, tenemos paz, hemos tenido riqueza... Ahora sólo tenemos que volver a creer en nosotros.
¡Buena Suerte!
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