El pobre al hoyo y el
rico al bollo
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Telehospital,
dígame.
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¡Me han
apuñalado!
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Lo mejor
para eso es una transfusión sanguínea y unos cuantos puntos, son 300 euros ¿A
domicilio o para consumir en el centro? Si lo recoge en el hospital la factura
será de 500 euros por la hospitalización.
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Déjelo,
ahora sí que me han apuñalado, me sale más barato morirme.
Es absolutamente impresentable
que el Gobierno de este país no se dé cuenta de que está convirtiendo a la
sanidad pública en un autentico comercio equivalente a cualquier negocio de
comida rápida. Da igual la lucha incansable de médicos, enfermeros, celadores…
las voces que se alzan procedentes de esas batas blancas importan tan sólo a
aquellas carteras incapaces de sostener una sanidad que de pública dentro de un
tiempo tendrá poco.
Si estamos viviendo una crisis
económica díganme quién se podrá costear una operación, una consulta, una
radiografía. La privatización no ayudará a la calidad de la sanidad ni tampoco
hará que la deuda que pueda tener el país se reduzca, todo lo contrario ¿Puede
ocurrir que este modelo empresarial no sea viable y el Estado tenga que
inyectar dinero a los hospitales?
Cada vez se están estableciendo
más diferencias entre pobres y ricos. Los últimos pueden defenderse porque los
monederos de los pobres dan tiritones ante las tasas judiciales. Pero es que ya
¡ni con la lotería podemos pasar a ser los “nuevos ricos”! Pues el piadoso
gobierno de España ha establecido un impuesto del 20% sobre premios superiores
a 2.500 euros.
Pero volvamos al tema, ¿de verdad
nadie piensa escuchar las reclamaciones de un colectivo del que depende nuestra
salud? Tal vez los altos mandos de este país necesiten un otorrino al que por
cierto, ellos sí podrán recurrir pero al que no acudirán porque más vale tener todo
para ellos que hacer un estado en el que todos sus ciudadanos tengan las mismas
oportunidades.
Personalmente, agradezco a todo
el colectivo médico la lucha que está llevando a cabo para que no se
comercialice con la salud, algo tan importante como la educación. Esperemos que
el Gobierno no esté pensando “El pobre al
hoyo y el rico al bollo”. ¡Buena Suerte!
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